De como la izquierda es cómplice del fascismo

Desde una cuenta en diaspora

Ahora que la ultra derecha mundial se hace del Poder, es oportuno recordar que la izquierda política le ha preparado el camino al fascismo, con la destrucción de la resistencia social.

La historia nos dice que hace cien años, en Alemania, una revuelta generalizada expulsó al emperador, al tiempo que se crearon consejos obreros que fundaron la República de Baviera. Con lo anterior, la estructura de Estado está en riesgo de desaparecer, así que la clase dominante acude a la izquierda para rescatar al gobierno y frenar al movimiento social. El Partido Socialdemócrata Alemán proclama la “República Libre y Socialista Alemana” encabezada por Friedrich Ebert. Sin embargo, el gobierno no tiene el control, pues surgen miles de consejos, asambleas y milicias proletarias.

En Berlín, el ala radical de partido socialdemócrata (espartaquismo) se siente traicionada por el gobierno de Ebert, de modo que llaman a la insurrección armada por el consejismo. Tropas del ejército son enviadas a combatir la revuelta, pero los soldados se niegan a disparar contra la población. Entonces el gobierno recurre al terror para aplastar al movimiento revolucionario; ejércitos paramilitares son lanzados contra espartaquistas y bávaros. Los paramilitares se hacían llamar “Cuerpos Libres” (Freikorps), eran nacionalistas fanáticos armados por la alta burguesía y dirigidos por la élite militar. La represión es brutal; los paramilitares aventajan en armamento a las milicias obreras, los rebeldes son asesinados y la masacre se extiende a las zonas de influencia revolucionaria. El movimiento consejista es exterminado.

Al poco tiempo, los miembros de los Cuerpos Libres se integrarían al nazismo, ingresando al Partido Nacionalsocialista y a su brazo armado, la SA.

La traición de la socialdemocracia abrió las puertas al fascismo, fortaleciendo a la reacción y aniquilando a quienes podrían frenarlos.

De lo sucedido en 1919 es posible extraer algunas enseñanzas:

La primera es que la izquierda en el gobierno es capaz de hacer aquello que la derecha no tiene posibilidad de realizar. Porque el izquierdismo al mando del Estado tiene mayor legitimidad y puede sustituir a la derecha en el trabajo sucio.

La segunda es que para atener el control del aparto estatal, las diferencias entre izquierda y derecha han debido diluirse hasta desaparecer completamente. De modo que la izquierda en el poder es aún más nociva que la derecha, pues actúa como aliada de las clases oprimidas, pero en realidad es totalmente funcional al dominio capitalista.

La lógica de la izquierda es la conquista del Poder. La cuestión no es la actitud de tal o cual dirigente, sino una política que colocó en el centro la ocupación del Estado, desde donde no hay otra posibilidad que hacer lo que hicieron. Es un tema estructural, no de coyuntura o de personas.

En la actualidad, el ascenso mundial de la ultra derecha se explica por las políticas opresivas y pro-capitalistas de los gobiernos progresistas. De nueva cuenta la socialdemocracia le abre la puerta al fascismo. Los mismos que alfombran el camino a la reacción nos recetan las urnas como solución, dicen que votando se frenará a la derecha, como si ignoráramos que las elecciones son parte del problema. Para frenar al fascismo es preciso acabar con el Estado y con el Capital.

#antifascismo